La adicción a las drogas, la epidemia silenciosa de EE.UU.

La adiccion a las drogas, la epidemia silenciosa de EE.UU.

Desde hace ya varias décadas, Estados Unidos enfrenta uno de los problemas más difíciles para cualquier sociedad, sobre todo en una como la norteamericana donde los niveles de competitividad y productividad asociados al éxito o fracaso personal llevan a las personas a acudir a todo tipo de estimulantes, opiáceos, anfetaminas y drogas de prescripción, convirtiéndose en el país con mayor número de consumidores y adictos .

No olvidemos que a finales de octubre de 2017 el presidente Donald Trump declaró una emergencia de salud pública en todo el país por el consumo de opiáceos, que entre 2016 y 2017 provocó la muerte de unas 64.000 personas.

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La guerra contra las drogas

En la década de los 70, Estados Unidos vivía por primera vez la epidemia silenciosa de las drogas con su uso recreacional, que llevaba irremediablemente a la adicción. Se abrían las primeras rutas comerciales desde Colombia y México, e incluso en Miami existían bandas organizadas que ya sacaban rentabilidad del negocio, como narra el film documental “Cocaine Cowboys”.

Drogas en Estados Unidos

Fue entonces cuando, habiendo culminado ya los procesos de prohibición e ilegalización, Ronald Reagan anunció su política maestra de “la guerra contra las drogas”, extrapolada a muchos lugares del mundo a través de la DEA. Esta estrategia, aclamada por propios y extraños en sus comienzos, hoy en día es bastante cuestionada, criticada y, sobre todo, lleva a la pregunta de si ha sido realmente efectiva.

Tomando en cuenta los niveles de consumo de drogas de todo tipo, no solo en Estados Unidos sino en el mundo entero, la respuesta de rigor parece decirnos que esta política, evidentemente, fracasó. Como coinciden muchos expertos, la represión produce una caída en los suministros y eso provoca un aumento del precio del producto, estimulando su producción y circulación por el mundo entero.

La epidemia silenciosa de las drogas en la actualidad

Si bien la guerra contra las drogas ha tenido unas consecuencias notables en el aumento del narcotráfico y el consumo de drogas, el caso de Estados Unidos se agrava por su posición geográfica, convirtiéndose de facto en el puerto de desembarco para las rutas provenientes desde el sur y centro-américa, particularmente desde Colombia y México. De hecho, la mayoría de las drogas producidas en estos países acaba siendo consumida en Estados Unidos.

Otro aspecto importante a mencionar es el uso de las llamadas drogas de diseño y drogas de prescripción , es decir, no solo hablamos de estupefacientes, opiáceos y anfetaminas, sino de otro tipo de medicamentos para la depresión o el déficit de atención que se han convertido en la droga de elección de muchos estadounidenses.

Esto responde a varios factores que van desde una obtención más segura del producto hasta niveles de estrés, depresión y ansiedad en el día a día que solo parecen ser aplacables con el uso de este tipo de estimulantes. En estos casos, hablamos de epidemia silenciosa porque su uso se va normalizando cada vez más, aunque no se diga a viva voz.

Dicho esto, lo cierto es que a día de hoy las drogas matan ocho veces más personas en Estados Unidos que durante el boom de la heroína, cuestión que debería llevar a pensar una solución integral del problema.

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