Fernando Gallego: el gran genio olvidado

Fernando Gallego el gran genio olvidado

Algunas veces resulta increíble como grandes figuras que fueron extremadamente célebres en su época y que sobresalieron muy por encima de sus contemporáneos, hayan sido completamente olvidados con el paso del tiempo. Este es el caso de Fernando Gallego, conocido por ser inventor, ingeniero, aviador y todo un aventurero que nació en 1901 en Salamanca y murió en Pamplona en 1973.

Una vida apasionante llena de ciencia y aventuras

Cursó sus estudios en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, consiguiendo las mejores calificaciones y poco después, comenzó a recibir encargos de gran importancia, los cuales llevó a cabo rápidamente y con una eficiencia difícil de superar. Posteriormente, vuelve a ingresar en la Universidad para estudiar Derecho, pero no le basta solo con estos dos títulos, ya que en 1936 obtiene el título de piloto de aviación. Fernando Gallego realizó todos sus estudios con distinciones de honor y consiguió dominar seis idiomas: árabe, ruso, francés, alemán, inglés e italiano.

Fernando Gallego, el ruso
Aerogenio. Foto: larioja.com

Estallada la Guerra Civil, Fernando Gallego decide viajar alrededor de todo el mundo mientras busca trabajo ofreciendo sus servicios como ingeniero civil. Hay que destacar que en aquel entonces su fama ya era grande, por lo que pudo viajar a Estados Unidos, Japón, India, Gran Bretaña, Egipto, Italia, Filipinas, Turquía y Siria.

Antes de viajar a estos países ya había presentado su proyecto del Aerogenio, un avión de despegue vertical, lo que le brindó mayor fama y le abrió muchas puertas, así pues, participó en la construcción de la presa de Asuán, en Gibraltar y además, trabajó tanto para Estados Unidos como para Rusia durante el período de la Guerra Fría.

Fernando Gallego: una mente dotada de una gran capacidad inventiva

Fernando Gallego tenía la suerte de contar con una auténtica capacidad inventiva y de cálculo, lo que le permitió llevar a cabo muchos proyectos innovadores a lo largo de su vida. Uno de esos proyectos fue el desarrollo del arco funicular, con el que revolucionó la ingeniería civil, ya que permitía construir puentes resistentes a un coste mucho menor al poder estirar las vigas con la completa carga sobre ellas, para evitar la flexión inversa del hormigón y la aparición de grietas en la parte central.

También innovó mediante el desarrollo de un sistema de vigas empotradas en los muros y con un método de cimientos de gravedad invertida o flotación, pensado para el proyecto del túnel flotante que había desarrollado para Gibraltar. No hay que olvidar que el Aerogenio ocupó una parte muy importante en su carrera profesional, un proyecto que quizás se convirtió en uno demasiado ambicioso y avanzado para su época, aun así, no desistió en buscar la manera de hacer cumplir su sueño de construir naves capaces de despegar y aterrizar verticalmente.

A día de hoy, el cuerpo de Fernando Gallego reposa en el cementerio de Logroño junto a su mujer, Humildad, en una tumba que él mismo había diseñado y que es una de las que más destaca de todo el lugar. Construyó su tumba en honor a toda su vida, donde entre misteriosos símbolos y formas de influencia egipcia y moderna, Fernando Gallego construyó un auténtico panteón lleno de enigmas y simbología.

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