Un grupo de jóvenes atacó a dos personas que participaban en la respuesta sanitaria contra la epidemia. La OMS condena el asesinato y advierte del peligro que supone la desinformación para contener la enfermedad.
Un enfermero que participaba en la lucha contra el ébola en la República Democrática del Congo ha sido asesinado después de que un grupo de jóvenes lo acusara de propagar el virus. El ataque, ocurrido el sábado 24 de octubre de 2026 en la localidad de Bafwasende, provincia de Tshopo, dejó también gravemente herido al director de una escuela que colaboraba en las actuaciones sanitarias.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha condenado el asesinato y ha reclamado garantías de seguridad para los profesionales que trabajan contra una epidemia que ya ha provocado miles de muertes en el país africano.
El suceso se produce en un contexto de creciente desconfianza hacia las autoridades sanitarias y de difusión de rumores sobre el origen y la transmisión de la enfermedad.
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Los agresores acusaron a las víctimas de contaminar el agua
Según la información facilitada por las autoridades sanitarias locales, las dos víctimas regresaban de sus campos de cultivo cuando fueron interceptadas por varios jóvenes cerca del hospital general de Bafwasende.
Los atacantes las acusaron de introducir el virus del ébola en una fuente de agua utilizada por la población, una afirmación sin fundamento científico que habría desencadenado la agresión.
El enfermero murió en el lugar de los hechos, mientras que el director del centro educativo sufrió heridas graves.
El médico responsable de la zona sanitaria, Marcel Likilo, ha denunciado que no se trata de un incidente aislado. Durante los últimos días también se han registrado ataques contra familiares de trabajadores sanitarios y el incendio de la vivienda de un colaborador comunitario.
Las autoridades locales han solicitado refuerzos de seguridad para proteger al personal encargado de controlar la epidemia.
La epidemia supera los 9.700 contagios y 4.600 muertes
La República Democrática del Congo atraviesa un grave brote de ébola que comenzó en mayo de 2026.
Según los datos epidemiológicos disponibles hasta el 20 de octubre, el país acumulaba 9.704 casos confirmados y 4.687 fallecimientos, con una letalidad aproximada del 48,3 % entre los casos registrados.
La epidemia afecta a decenas de zonas sanitarias distribuidas por varias provincias, especialmente Ituri y Kivu del Norte.
En Bafwasende, las autoridades locales habían contabilizado 19 contagios y nueve fallecimientos. También alertaron de que algunos pacientes confirmados habían abandonado los centros de tratamiento, lo que dificulta su seguimiento.
La OMS advierte del peligro de los ataques al personal sanitario
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha condenado la agresión y recordado que los trabajadores que protegen a las comunidades frente a enfermedades mortales deben poder desarrollar su labor con seguridad.
El responsable de la organización para África, Mohamed Yakub Janabi, también ha advertido de que el miedo y la desinformación no pueden justificar ataques contra quienes intentan detener la epidemia.
La violencia representa un obstáculo adicional para las campañas sanitarias, porque dificulta la detección temprana de casos, el seguimiento de contactos y la atención de los pacientes infectados.
A estas dificultades se suman la escasez de recursos médicos, los desplazamientos de población y la inseguridad que afecta a distintas regiones del país.
El asesinato de Bafwasende refleja una de las principales dificultades para contener el ébola en el Congo: la respuesta sanitaria no depende únicamente de disponer de medios médicos, sino también de conseguir que las comunidades confíen en quienes intentan protegerlas.
