Cómo forrar cabeceros para cama

Cabeceros para cama

No se puede negar que un dormitorio confortable y bonito contribuye eficazmente a un buen descanso. Un cabecero de cama forma parte del diseño global de un dormitorio atractivo que invite al descanso

Los cabeceros de cama tienen una gran influencia sobre el descanso de las personas, ya que, además de proporcionar equilibrio estético al espacio dedicado a dormir, también protege a los durmientes de golpes en la cabeza contra la pared. Según los expertos, no utilizar cabecero puede influir negativamente sobre la calidad del sueño.

El único factor contrario que podría encontrarse al colocar un cabecero en el dormitorio es que aparentemente disminuye el espacio disponible en la habitación. Pero esto es algo que queda eclipsado por el resto de beneficios que ofrece, pues además de crear ambientes más estéticos y ofrecer protección al durmiente, también lo protege del frío que desprende la pared y es un elemento higiénico, ya que el roce constante en la pared de cabeza y manos puede crear manchas de suciedad. Además, evita que se caigan las almohadas, los cojines y protege la pared también de rozaduras y golpes.

Cabeceros de cama forrados

La moda, el suave tacto, la elegancia, todo apunta y suma para querer un cabecero de cama forrado o tapizado. Para tener una idea de lo particularmente atractivo que quedan los cabeceros de cama tapizados en TopDormitorios, se ofrece la más amplia variedad de ellos.

En esta tienda online, que ofrece los mejores precios del mercado y un fabuloso servicio postventa, se ofrece amplia información sobre los tipos de cabeceros existentes. Con una visita a su página web, se pueden apreciar las diferencias entre unos y otros, con lo que se podrá elegir con acierto cuál es el más conveniente para el gusto personal y las características de la propia habitación o para que haga juego con la decoración.

Cabeceros de cama forrados

De entre todos los estilos; de forja, de madera, pintados o de vinilos, son los tapizados los más populares. Esta popularidad y demanda creciente se debe tanto a las características propias y el aspecto que ofrecen, tan variado y espectacular, como al hecho de que con un poco de conocimientos cualquiera puede hacer uno con su propio diseño.

¿Cómo forrar cabeceros para cama?

Para todos aquellos manitas, amantes de las manualidades y seguidores de la moda DIY (do it yourself), forrar un cabecero de cama no representará problema alguno. Es una actividad de bricolaje que cualquiera está capacitado para realizar y en la que no se tardará más de una tarde.

Materiales necesarios

Los materiales necesarios son todos muy económicos y se localizan en cualquier tienda especializada en ferretería. Un trozo de madera contrachapada con las dimensiones aproximadas a cubrir, una taladradora, brocas, tornillos, destornillador, espuma suficiente para cubrir la madera elegida y con un espesor de ½”.

Además, se necesitará una cantidad de bateo (material parecido a la lana, pero producido por residuos de lana, rayón, borra de algodón…) suficiente para cubrir el trozo de madera. Y, por último, grapas y grapadora, tela de tapicería de un tamaño superior al bateo y del color y diseño preferido o que vaya acorde con el ambiente que se quiera crear.

Primer paso, las medidas y los cortes

Se cortará la madera para ajustarla a la medida del ancho de la cama. Si se quiere, y se es más atrevido, se puede optar por alguna forma geométrica más original que un cuadrado o un rectángulo. Otra medida y posterior recorte será el practicado a la gomaespuma, manteniendo siempre la forma y dimensiones de la madera, pero con un margen de cinco centímetros de más para este material o la tela de bateo, según se haya elegido. Esta media extra servirá para que, una vez situada la madera en una superficie rígida y plana, se coloque encima la espuma y la parte que sobresalga se sujete con varias grapas a la parte trasera de lo que será el cabecero.

Segundo paso, el grapado

Las grapas puestas sobre el bateo deben estar bastante cerca unas de otras, como a dos o tres centímetros de separación, no más. Posteriormente, se procederá al grapado de la tela, pero en este caso, se dejarán siete centímetros más que la medida del cabecero. El proceso de grapado es el mismo que ya se hiciera para fijar la espuma, manteniendo la tela siempre bastante tensa en cada grapado. Las distancias también giran alrededor de los dos centímetros entre grapas.

Tercer paso, la colocación

Este último paso no guarda misterio alguno. Se coloca para que quede fijo a la pared o también se puede dejar libre si este llega al suelo y se queda sujeto con la cama. Para fijarlo, basta con realizar un par de agujeros en la pared para introducir en ellos sendos espiches y alcayatas y en las distancias proporcionales, en la madera, dos hembrillas. Con esto será más que suficiente para agarrarlo con solidez. Hay que recordar que estos agarres deben ir en las esquinas del cabecero, unos diez o quince centímetros antes del borde de la madera.

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