Manchester City y Liverpool no aflojan en la lucha por el título

Manchester City y Liverpool no aflojan en la lucha por el título

El protagonismo que ha tenido la liga española esta última década parece que está desapareciendo de forma progresiva. Barça, Atlético de Madrid, Real Madrid y Sevilla, equipos asiduos a disputar finales europeas, están mermando su potencial competitivo en el contexto europeo. Y lo están haciendo, por una parte, por demérito propio, ya que su nivel competitivo ha bajado, y también por el estallido de una competición que siempre ha sido sinónimo de competitividad: la Premier League. Históricamente, es considerada como una de las mejores competiciones del mundo -si no la mejor- y el año pasado se vivió una situación ciertamente espectacular: los cuatro equipos que disputaron las finales de la Champions League y Europa League fueron ingleses.

Uno de los motivos que está propiciando que la Premier League esté ahora mismo a un nivel altísimo, es la presencia de entrenadores internacionales del máximo nivel. Actualmente, los dos mejores técnicos del panorama internacional, Pep Guardiola y Jürgen Klopp, entrenan a los dos mejores equipos del campeonato. Y no es un hecho que haya que obviar, ya que los dos equipos han generado un sentimiento competitivo fortísimo entre las dos entidades. El Liverpool, equipo que el año pasado logró la Liga de Campeones, fue vencido en el contexto doméstico por el equipo de Guardiola. Liverpool y City firmaron una Premier League casi perfecta, y el Liverpool no pudo seguir su estela de regularidad.

Este año las cartas sobre la mesa eran las mismas, y todo hacía presagiar que los dos equipos continuarían luchando ferozmente para coronarse como campeones. Pues bien, las previsiones se han cumplido. El Liverpool se mantiene imbatido en la competición, solo se ha dejado puntos en el campo del Manchester United. El resto de sus enfrentamientos se computan por victorias. El City, a pesar de que ahora ya se ha estabilizado, ha protagonizado un inicio de campeonato algo irregular. Uno de los resultados más sorprendentes fue cuando cayó a domicilio ante el modesto Norwich, un hecho que fue destacado en diversos portales web. También cayó ante el Wolverhampton, pero sus últimos partidos se computan por victorias. De momento, el Liverpool dispone de 31 puntos, y el Manchester City 25.

Este fin de semana los dos equipos se verán las caras, y lo harán en el imponente estadio de Anfield, uno de los campos más complicados para el equipo visitante. La atmósfera es única en el mundo, los seguidores reds aprietan mucho a los rivales, y si el City sufre de miedo escénico, podría complicarse la vida. Estamos solo en el mes de noviembre, pero si el Liverpool se impone, estaríamos hablando ya de un escenario muy favorable de cara al título de liga. Nueve puntos serían muchos, y los de Klopp lo quieren aprovechar para dar un puñetazo sobre la mesa. En cambio, si el City consigue asaltar la ciudad de los Beatles, se colocaría solo a tres puntos de su rival. Sin duda será un duelo apasionante, un enfrentamiento donde se pondrán a prueba dos estilos muy diferentes de vivir y de interpretar el fútbol. El juego pausado, metódico, ordenado y racional de Guardiola contra la impulsividad, el frenetismo y la velocidad de Klopp.

Las declaraciones prepartido ya dejan entrever que no es un duelo cualquiera, ya que Guardiola ha acusado Mané de tirarse demasiado y fingir sobre el césped. Las declaraciones guardan relación con un penalti que fue pitado a favor de los Reds en el minuto 94. Si el penalti no se hubiera pitado, el Liverpool podría haberse dejado puntos. El catalán destacó, con cierta ironía, las cualidades de Sadio Mané: “Tiene un talento especial, a veces se tira y a veces tiene talento para marcar goles increíbles en el último minuto“. Klopp respondió – también de manera irónica- que él no tiene el cerebro tan grande como para centrarse en otros partidos.

Los dos equipos se enfrentarán en Anfield este próximo domingo a las 17:30 de la tarde, hora local. Veremos qué titulares nos deja el partido después de la batalla. Una guerra que se vislumbra importante de cara al vencedor final de la competición.

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