Uno de los atractivos que ofrece un deporte de élite como es el fútbol es que, en ocasiones, los partidos que parecen claramente decantados a favor de un determinado equipo terminan con una goleada a contracorriente. Este tipo de sorpresas vienen ocurriendo desde que el fútbol es fútbol, momentos en los que los entrenadores, analistas y aficionados se desesperan por encontrar una lógica medianamente razonable
Esta sorpresa es aún mayor en un tiempo en el que las estadísticas están al alcance de todo el que esté interesado para hacerse una idea más clara de lo que puede llegar a ocurrir. Los goles marcados, las últimas actuaciones, las bajas por lesión o los resultados fuera de casa ayudan a valorar las posibilidades de cada equipo. Pero tener más opciones de ganar jamás ha significado tener la victoria asegurada. Y la historia del fútbol está llena de ejemplos.
Como cabe suponer, esa incertidumbre también está presente en las apuestas deportivas. Plataformas como novibet.mx utilizan cuotas que reflejan las probabilidades estimadas de los distintos resultados, junto con el margen de la casa. El aficionado puede consultar cifras y antecedentes, aunque siempre queda una parte del partido que escapa a cualquier cálculo. Basta un error defensivo para que cambie todo.
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Cuando el favorito acaba mordiendo el polvo
Pocos habrían apostado por el Leicester City al comienzo de la Premier League 2015-2016. El equipo venía de pelear por la permanencia y compartía campeonato con clubes de presupuestos muy superiores. Algunas casas llegaron a ofrecer 5.000 a 1 por su título. Nueve meses después, el Leicester era campeón de Inglaterra y protagonizaba una de las mayores sorpresas del deporte moderno.
La Champions League también ha dejado noches difíciles de explicar. En la final de 2005, el Milan llegó al descanso con tres goles de ventaja sobre el Liverpool. La celebración italiana parecía cuestión de tiempo. Sin embargo, los ingleses empataron en seis minutos y terminaron levantando la copa después de ganar en los penaltis.
Y qué decir del Barcelona-PSG de 2017. Tras perder 4-0 en París, el conjunto azulgrana necesitaba una remontada descomunal. El 6-1 del Camp Nou, con tres goles en los últimos minutos, demostró hasta dónde puede llegar un equipo cuando un partido se vuelve completamente imprevisible.
Lo que las estadísticas cuentan y lo que se les escapa
Un pronóstico puede tener en cuenta cientos de datos, pero hay circunstancias que resultan difíciles de medir. ¿Cómo afecta a un delantero llevar cinco jornadas sin marcar? ¿Cuánto pesa jugar una eliminatoria ante un estadio entregado? ¿Qué ocurre cuando el equipo favorito empieza a desesperarse porque pasan los minutos y sigue empatando?
También influye la manera de afrontar cada encuentro. Un equipo pequeño puede defender extraordinariamente bien durante noventa minutos, aprovechar su única ocasión y llevarse los tres puntos. Mientras tanto, su rival acumula posesión, remates y oportunidades desperdiciadas.
El azar completa la ecuación. Un balón que golpea el poste, un penalti fallado o una expulsión temprana pueden echar por tierra cualquier previsión.
Actualmente, los analistas disponen de herramientas como los goles esperados (xG), que permiten valorar la calidad de las ocasiones generadas. Son útiles para entender el juego, aunque tampoco ofrecen certezas.
Un equipo con un 80 % de probabilidades de victoria todavía puede perder. Esa posibilidad forma parte del propio cálculo y conviene tenerla presente, especialmente al apostar dinero.
Al final, por excelentes que sean los números, los partidos siguen decidiéndose en el césped. Y si algo ha enseñado la historia del fútbol es que hasta el favorito más poderoso puede terminar mirando el marcador sin entender qué ha pasado.
