Importancia del ejercicio físico en pacientes oncológicos

Importancia del ejercicio físico en pacientes oncológicos

El cáncer, lamentablemente, es una enfermedad que se ha hecho común en las sociedades modernas, afectando a personas de todos los rangos de edad y sin distinción social alguna. Por esa razón, muchas son las investigaciones, los tratamientos posibles y las rutinas tanto preoperatorias como postoperatorias que buscan, precisamente, que esta enfermedad sea más llevadera y las personas puedan superarla exitosamente.

Dentro de todas las terapias, tratamientos y recursos disponibles para los pacientes oncológicos, el ejercicio físico es uno de los más importantes, siendo recomendado no solo por centros de investigación para el cáncer como el American Cancer Society, sino también por la propia OMS. Aunque a nivel general el ejercicio físico moderado, de acuerdo a la realidad física y a la resistencia aeróbica del paciente, está recomendado, cobra aún más importancia en tipos de cáncer específicos, destacando por ejemplo el ejercicio físico y estiramientos en el cáncer de mama, no solo porque es uno de los tipos de cáncer más frecuentemente diagnosticados -amén de métodos de detección más eficientes y con mayor tiempo para un tratamiento eficaz-.

El cáncer de mama y el ejercicio físico

Es bien sabido que la mayoría de los pacientes oncológicos -alrededor de un 75%- padece de fatiga y cansancio muscular ante esfuerzos físicos moderados. Las sociedades de investigación oncológica afirman, datos en mano, que el ejercicio moderado e incremental es seguro y puede tener múltiples beneficios tanto antes de iniciar un tratamiento como después de la realización del mismo.

Sin embargo, el ejercicio físico debe ir acompañado de métodos de relajación y de actividades que resulten demandantes y placenteras, al tiempo que es prudente afirmar la importancia de contar con especialistas en cada uno de los casos, tanto con el beneplácito del especialista oncológico para la realización de rutinas de ejercicio físico, como con el acompañamiento y asesoría de un fisioterapeuta, no existiendo limitaciones más allá del rendimiento y la capacidad física del paciente.

Prevención y beneficios

Beneficiar el desarrollo de un cuerpo saludable y de una calidad de vida creciente, a pesar de las dificultades de una enfermedad como esa, al tiempo que también permita prevenir los potenciales problemas físicos que se derivan de los tratamientos invasivos que suelen utilizarse para combatir los riesgos y secuelas de nódulos y demás tumores cancerígenos.

Esa es la finalidad del ejercicio físico en pacientes oncológicos, y puede entenderse desde distintos puntos de vista:

  • Mitigar los riesgos de linfedemas: el linfedema es la hinchazón de alguna o varias extremidades, comúnmente asociada a la obstrucción del sistema linfático -parte importante dentro de los sistemas circulatorio e inmunitario-. Los linfedemas suelen aparecer en pacientes cancerígenos por una disminución en el funcionamiento pleno de estos sistemas tras la extirpación de ganglio y nódulos linfáticos, y los masajes y el ejercicio físico suelen utilizarse para combatir esa enfermedad, que no tiene cura.
  • Capacidad muscular y articular: uno de los problemas más comunes en los pacientes oncológicos -precisamente hablando del cáncer de mama- es el debilitamiento de las articulaciones y músculos circundantes, el tejido conectivo y no solo eso, sino que también es bastante frecuente el acortamiento muscular. Eso impide una movilidad completa de brazos y hombros, y el ejercicio físico moderado e incremental puede beneficiar tremendamente a los pacientes, tanto para prevenir estos padecimientos como para fortalecer los músculos y articulaciones.

Asesoría de especialistas. Es lo primero que deben buscar los pacientes oncológicos con respecto al ejercicio físico y la realización de rutinas que le permitan combatir los efectos -que evidentemente aparecerán tras el tratamiento invasivo-. Porque si bien es cierto que diversos tipos de cáncer -como el citado caso del cáncer de mama- cada vez se detectan con mayor margen de maniobra, los tratamientos siguen siendo muy duros para los pacientes y por eso requieren de una recuperación muy disciplinada, donde aparte del tratamiento, de los fármacos, del descanso y la alimentación, el ejercicio físico puede permitir que esa etapa sea superada y la calidad de vida no se pierda drásticamente.

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