Una piscina zen es mucho más que un espacio en el que refrescarse en verano. A diferencia de las piscinas convencionales, las piscinas zen están inspiradas en la filosofía japonesa y son lugares diseñados para relajarse y obtener bienestar conectando con la naturaleza.
Diseñar una piscina zen consiste en encontrar el equilibrio perfecto entre agua, naturaleza, materiales e iluminación. Cada elemento debe cumplir con una función no solo estética, sino también práctica, creando un espacio donde reine al máximo la tranquilidad.
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9 elementos que no pueden faltar en una piscina zen
Si estás pensando en crear un ambiente relajante en tu hogar, estos son los elementos imprescindibles para una piscina de estilo zen.
1. Diseño minimalista
Sin este primer punto, crear una piscina zen es imposible. El minimalismo es uno de los principales pilares del estilo zen, por lo que es fundamental evitar cualquier decoración excesiva y que no aporte nada más allá de lo visual.
2. Colores neutros
Otro de los pilares más importantes del estilo zen son los colores, que deben ser neutros y encajar perfectamente con la naturaleza. Entre los colores más destacados se encuentran, por supuesto, los tonos tierra, los grises, los verdes y el blanco. Además, estos colores son muy favorecedores porque son elegantes y atemporales.
3. Piedra natural
La piedra natural es otro elemento que no podía faltar en una piscina zen. Se pueden emplear revestimientos de pizarra, granito o travertino para los bordes de la piscina. Esto aportará mucha clase y se integrará perfectamente con el entorno.
4. Madera
Este otro material combina perfectamente con la piedra y ayuda a equilibrarla. La madera resulta muy acogedora y transmite esa sensación de paz que tanto se busca en un ambiente de relajación y tranquilidad.
5. Efecto espejo en el agua
Como no podía ser de otra forma, en las piscinas zen la protagonista absoluta es el agua, al igual que en cualquier otra piscina. Lo importante es que la superficie sea cristalina y se vea bien el fondo, ya que esto transmite serenidad. El color azul muy claro e, incluso, los tonos algo verdosos dan sensación de que la piscina se asemeja más a un entorno natural; al contrario de lo que ocurre con las piscinas con tonos azules más intensos.
6. Cascadas o fuentes de agua
Si tienes la opción de añadir una cascada o alguna fuente de agua, lo agradecerás porque es uno de los elementos más relajantes de cualquier piscina. Tanto una cascada como, por ejemplo, una lámina de agua, aportan algo de dinamismo al ambiente a la vez que añade aún más tranquilidad.
7. Vegetación
Un jardín no es un verdadero jardín si no hay plantas. Es muy recomendable optar por especies sencillas y sin colores llamativos, ya que esto aporta frescura sin llegar a sobrecargar el ambiente.
8. Iluminación ambiental
Si vas a usar la piscina de noche, entonces no pueden faltar algunas luces. Para crear un espacio relajante, tendrán que ser de tonos cálidos y, si además se encuentran fuera y dentro de la piscina, habrás tomado la mejor decisión.
9. Zona de descanso
Las piscinas zen no se perciben solo como espacios para nadar, ya que, aunque también es posible, se piensa en ellas como lugares donde se busca la desconexión. Por eso es tan importante tener una zona con tumbonas donde la madera esté presente, ya que no se puede pasar todo el tiempo dentro del agua y solo así podrás disfrutar plenamente de tu jardín.
Crear una piscina zen es apostar por un espacio donde el minimalismo, la naturaleza y el agua hagan su magia y transmitan paz. Incorporando estos elementos, podrás transformar tu jardín en un refugio de desconexión absoluta.
