Mindfulness, entre el ser orgánico y tecnológico

Mindfulness

Fuente: Pixabay

¿Alguna vez te has preguntado cuál es el límite de tu capacidad de atención? Tratar de fijar y mantener la atención en una situación en particular por un periodo de tiempo prologando puede ser un ejercicio que si no se hace de manera voluntaria puede resultar agotador e incluso dañino para la salud, mientras que si estamos en control de nuestras emociones y en consecuencia de nuestras preocupaciones, éste puede resultar en un proceso más llevadero.

El ritmo de la vida que actualmente vivimos demanda un alto nivel de energía y atención a numerosas y diversas actividades simultáneas, cuya planeación y apropiada y correcta ejecución siempre resulta un objetivo de primer orden.

Desde hace unos cuantos años el concepto mindfulness – o atención plena – ha cobrado gran popularidad y presencia a lo largo y ancho del planeta, principalmente en Occidente. Practicar yoga, colorear y dibujar cuadernos para adultos, cocinar, y meditar, entre muchas otras actividades, son algunos de los ejercicios que buscan canalizar el estrés, al tiempo que ofrecen una alternativa para aprender a vivir con la presión que el avance tecnológico y el desprendimiento de la naturaleza ha traído consigo. Incluso se han ideado tallares para descubrir y practicar el mindfulness como aquellos organizados el verano pasado por la Concejalía de Mujer del Ayuntamiento de Paracuellos de Jarama.

El concepto y el ejercicio de mindfulness, por consiguiente, buscan facilitar el reencuentro con nosotros mismos, vivir el momento y reconocer nuestras distintas voces interiores. En el ánimo de alcanzar un estado emocional más estable, muchas personas han optado por poner en práctica este tipo de actividades.

Sobre la tecnología y la intuición

El avance tecnológico nos coloca en una bifurcación donde una de las salidas conduce a la comodidad y otra al descubrimiento de lo nuevo y lo desconocido. Posiblemente recordar los puntos de partida nos pueda ayudar a mantener el balance entre estos dos puntos para evitar quedar sumergidos en el fondo de uno de los dos lados de la balanza.

La tecnología es uno de los aceites que engrasan el engranaje del planeta. Ahora se encuentra, literalmente, en la palma de nuestras manos. En consecuencia, gracias a avances como los teléfonos inteligentes, es posible realizar numerosas actividades con facilidad. El sector del entretenimiento ha sido uno de los más favorecidos por ello, dado que podemos entrar en plataformas como Genesiscasino.es/es y disfrutar de distintos juegos sin movernos de casa. Esto ha resultado una auténtica revolución, ya que ahora existen un sinfín de tragaperras temáticas que podemos encontrar sin dificultad, e incluso es posible jugar a títulos como la ruleta en directo desde cualquier lugar. Es más, aquellos que disfruten con este juego, también tienen la oportunidad de elegir entre diferentes tipos de ruleta, tal y como la francesa o la europea.

Asimismo, los smartphones nos ayudan a acercarnos a las personas a través de las redes sociales, las cuales nos permiten mantener conversaciones, compartir fotografías, dibujos o vídeos y visualizar del contenido que hacen otros creadores. Otra alternativa es aprender idiomas y conocimientos variados usando aplicaciones específicas, que pueden ser gratuitas o de pago.

Todo el progreso que nos acompaña ha nacido debido a nuestra intuición y necesidad, ya que como se nota en heraldo.es/noticias, éstas nos han empujado a descubrir y desarrollar dispositivos tecnológicos que han cambiado el curso de la humanidad en más de una ocasión. Tal es el caso de la rueda, la imprenta, la máquina de vapor, la radio, el ordenador, el mencionado teléfono móvil, la biotecnología, la world wide web, y la capacidad de viajar fuera de nuestro planeta.

Sobre el estilo de vida que implican los cambios tecnológicos

La ajetreada cotidianidad, que desde hace varias décadas se ha mantenido como el estilo de vida predominante, nos ha puesto en una posición en la que nos enfocamos en resultados, números, fechas límites, trámites burocráticos, y este tipo de procesos, que en efecto son necesarios mantener en orden, porque son pilar del funcionamiento mundial, ¿pero realmente vale la pena que esto sea a costa de nuestro bienestar mental y emocional?

Encontrar el punto medio con este respecto pareciera sencillo, pero desafortunadamente resulta más complicado de lo que parece.

Nunca antes la humanidad había presenciado un avance tecnológico tan veloz como en los últimos años. Los avances tecnológicos generalmente tardan un par de generaciones para que su uso se masifique. La revolución tecnológica del siglo XX implicó, en la gran mayoría de los casos, el acceso a dispositivos que buscan fomentar la comodidad y facilitar la vida de las personas. Sin embargo, este camino puede ser engañoso ¿Qué es lo que perdemos a costa de esta comodidad? ¿Es realmente necesaria?

Muchas de las habilidades propias de los humanos son aquéllas que implican la constante interacción con la naturaleza, y sólo se pueden mantener vigentes con su contante práctica. Muchas veces escuchar el consejo del que ha llegado viejo, como dice el refrán, implica mirar hacia nuestro interior y escuchar las voces que nos mantienen en contacto con la naturaleza. Voces que generalmente son sutil y lentamente sometidas por la tecnología.

En pocas palabras el balance entre el uso que damos a la tecnología, al tiempo que escuchamos la voz que nos habla desde lo profundo de nuestra intuición e instinto más básico, posiblemente nos ayudará a encontrar ese punto donde vivamos aquí y ahora de una manera consciente.

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