Fairphone Gen. 6 sigue con sus señas de identidad: la modularidad y la reparabilidad

Teléfono móvil

Fairphone vuelve a la carga con un móvil que nada a contracorriente. El Fairphone Gen. 6 no pretende ganar en potencia bruta ni en número de cámaras, más bien en algo impropio de un smartphone moderno: ser fácil de reparar, durar muchos años y reducir su impacto en el planeta, pero con un hardware solvente.

Un móvil pensado para abrirse, no para tirarse

La filosofía se ve nada más darle la vuelta. No estamos ante un bloque sellado típico: el Fairphone Gen. 6 apuesta por una tapa trasera fijada con tornillos estándar. Esto significa que con un destornillador se puede acceder al interior y desmontar el teléfono en módulos independientes. Fairphone publica guías paso a paso para que cualquier usuario pueda cambiar estas piezas sin tener que pasar por el servicio técnico.

Esa reparabilidad va de la mano de una batería extraíble de 4.415 mAh. Cuando empiece a degradarse, se sustituye por otra en minutos en lugar de cambiar el terminal al completo. Así, si el teléfono sigue rindiendo en tareas como las tragaperras, se puede comprar una batería nueva y ya está. A ello se suma una construcción que combina aluminio, plásticos y tierras raras recicladas, un grado de protección IP55 frente a polvo y salpicaduras y un cristal Gorilla Glass 7i preparado para soportar los golpes cotidianos. Todo ello con cinco años de garantía y un compromiso de actualizaciones hasta 2033.

Especificaciones equilibradas para un gama media con conciencia

Hay que tener en cuenta que no estamos ante un gama alta. No es un teléfono pensado para competir contra el Samsung S26 Ultra, los Pixel 10 XL Pro y similares, pero sí uno que dará la guerra en la gama media. Estamos ante una pantalla P-OLED LTPO de 6,31 pulgadas con resolución Full HD+ y refresco variable de hasta 120 Hz, ideal para el casino. En el interior tenemos el Snapdragon 7s Gen 3, un chip equilibrado, junto con 8 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento ampliables mediante microSD.

En fotografía, la marca ha simplificado su propuesta frente a la generación anterior, pero afinando el resultado: cámara principal de 50 megapíxeles con estabilización óptica y un ultra gran angular de 13 megapíxeles que también hace de macro. La cámara frontal es de 32 megapíxeles, cumplidora para videollamadas y redes sociales, pero incapaz de competir contra los más grandes… ni lo pretende.

La conectividad está a la altura de lo que se espera en 2025: 5G con doble SIM (nanoSIM y eSIM), WiFi 6E, Bluetooth 5.4, NFC para pagos móviles y USB-C. No hay carga inalámbrica, pero sí carga rápida de 30 W. Todo se mueve sobre Android 15 prácticamente “puro”, al que se suma un interruptor Amarillo en el lateral que activa Fairphone Moments, un modo simplificado que invita a usar menos el teléfono y centrarse en unas pocas aplicaciones esenciales.

Con un precio oficial de 599 euros, el Fairphone Gen. 6 sigue siendo más caro y menos potente que otros terminales con especificaciones muy parecidas. Pero el atractivo de este modelo está en otra parte: en poder cambiar tú mismo la batería o la pantalla y en saber que habrá piezas y actualizaciones durante años. Quien valore la modularidad y la reparabilidad por encima de la ficha de hardware, este sobreprecio tiene todo el sentido del mundo. Eso sí, no deja de ser un terminal muy de nicho.

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